
BAAL HAMMON
SEÑOR DEL ALTAR
DE LOS PERFUMES
Baal Hammón es la divinidad mas importante del Panteón Cartaginés.
Baal Hammón era un antiguo dios fenicio que aparece en la inscripción de Zincirli, del S. IX a. C. La primera parte de su nombre, Baal, es un apelativo general para todos los dioses masculinos en el mundo semita y significa señor.
Para la segunda parte, lo que podríamos considerar, el nombre propio, Hammón, existen tres versiones: La primera, muy extendida, hace referencia al altar en que se quemaba el incienso, de forma que el significado completo del nombre sería señor del altar de los perfumes; otra interpretación mas reciente alude al brasero en que se quemaban los sacrificios, con lo que tendríamos un significado de señor del brasero; la más actualizada alude al baldaquín que aparece sobre el dios en las estelas, el significado del nombre sería señor del baldaquín o señor del templo.
Baal Hammón protagoniza diferentes mitos para conseguir su predominio sobre los demás dioses: Primero destrona a El, la más antigua deidad fenicia y padre de los dioses cananeos.
Luego lucha contra Yam, dios del mar, y tras ser vencido vuelve a enfrentarse a él, venciéndolo definitivamente -esta lucha está representada en un escarabeo del S. V a. C. del Museo de la Necrópolis del Puig de Molins-.
Mas tarde Baal se enfrenta a Mot, la muerte, en un intento de dominar, no sólo el cielo, la tierra y el mar, sino también los infiernos.
Baal Hammón recibe los títulos de Príncipe, Señor de la Tierra, Jinete de las Nubes, Soberano, Poderoso, Dios que crea y destruye, Señor de la Tempestad y del Rayo
Se le suele representar sentado en un trono, flanqueado por esfinges, coronado por una tiara que en ocasiones se adorna con cuernos -símbolo de la divinidad-, con un hacha en su mano izquierda que a veces es un cetro o una lanza y con la mano derecha levantada en actidud de bendecir.
Para Carthago y el mundo púnico, Baal Hammón parece haber sido una divinidad solar; podemos hacer alusión al disco solar con las alas empleadas que decoran a menudo la cúspide del monumento erigido en el tophet.
Sobre unos monumentos de Kronos-Saturno, sucesor homólogo de Baal Hammón, el astro del día está presente a menudo.
Baal Hammón se presentaría así como el maestro del sol, del disco solar y de los altares donde las materias fragantes eran quemadas.
Para algunos sería necesario recordar el brasero sacrificial, allá donde las víctimas ofrecidas en sacrificios eran consumidas ritualmente.
Baal Hammón era el sol fecundador de la tierra y de la aparcería, el responsable de la riqueza material, del éxito y de la felicidad de cada uno. El día del cumplimiento del sacrificio era declarado "día fasto y bendito". Por la intermediación del sacerdote, se podía preguntarle a propósito de tal empresa o tal proyecto, se le invocaba para tener una prole, para resolver un asunto comercial, para tener éxito cerca de los electores o incluso para agradar a su círculo de amistades. El marino, el paisano, el artesano, el padre de familia, la viuda, la solterona, el magistrado, el sacerdote o la sacerdotisa, todos, en Carthago así como en otras ciudades púnicas, buscaban ponerse bajo la protección de Baal Hammón.
En la zona sagrada -llamada tophet o qodesh- los sacrificios le eran ofrecidos conforme a un ritual oral y gestual bien codificado. Las víctimas sacrificiales de Baal Hammón eran un toro o un morueco, dos bestias que gozaban de la predilección del dios.
La ceremonia sucedía en el crepúsculo en un ambiente solemne, dominado por el ritmo de los tambores, el sonido de las flautas y los perfumes que flotaban por encima de los asistentes. Los restos de la víctima, puestos en una urna eran enterrados en el área sagrada. Encima de la fosa, se podía erigir un monolito o estela cara al sol de levante, a menudo portadora de un mensaje: un recuerdo y una plegaria.
En Cartagena el actual Monte Sacro tuvo en época romana un templo dedicado a Kronos-Saturno nombres bajo los cuales fue adorado por griegos y romanos Baal Hammón.
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